febrero

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Editorial

Antibióticos vs. resistencia bacterianaLa resistencia bacteriana a los antibióticos es un problema de salud mundial que se encuentra en constante evolución. De manera frecuente se reportan nuevos mecanismos de resistencia bacteriana a los antibióticos, tanto en bacterias gram negativas como en gram positivas. La presencia de resistencia en una bacteria causante de infección disminuye las posibilidades de obtener la curación clínica y la erradicación bacteriológica e incrementa los costos del tratamiento, la morbilidad y la mortalidad; por lo que es importante seleccionar el tratamiento adecuado. Uno de los aspectos que más preocupa a los médicos en el diagnóstico y tratamiento de una infección es la llamada resistencia adquirida, la cual ocurre en una bacteria inicialmente sensible a los antibióticos, por cambios, mutaciones o la adquisición de genes de resistencia durante el fenómeno de transferencia genética lateral, proceso por medio del cual un organismo transfiere material genético a otra célula que no es descendiente. La resistencia bacteriana adquirida a los antibióticos puede ser de distintos tipos, dependiendo de la presión selectiva, las mutaciones o la transferencia de genes de resistencia. Las definiciones de resistencia se clasifican según el número y clase de antibióticos afectados. La multirresistencia (Multiple Drug Resistance, MDR) se define como la ausencia de sensibilidad a, por lo menos, un fármaco en tres o más de las categorías de antibióticos; la resistencia extrema (Extensively Drug-Resistant, XDR) se refiere a la ausencia de sensibilidad a, por lo menos, un agente en todas las categorías de antimicrobianos, excepto en dos de ellas o menos, y la resistencia a todos los antimicrobianos se define como resistencia a todas las categorías de antibióticos. (1) Los mecanismos de resistencia dependen del tipo de bacteria que los desarrollen. Las bacterias gram positivas que producen con más frecuencias infecciones en humanos y que por consiguiente han logrado desarrollar mecanismos de resistencia, son, en su mayoría: estafilococos, estreptococos (incluidos neumococos) y enterococos. Por otra parte, resaltan los mecanismos de resistencia de cepas de Streptococcus pneumoniae, y de los estreptococos betahemolítico y del grupo viridans. Entre los bacilos gramnegativos no fermentadores, las cepas de Pseudomonas aeruginosa siguen siendo la causa principal de bacteriemias, aunque también hay proliferación de infecciones por cepas de Acinetobacter spp. (2) Existen varias opciones para tratar infecciones por bacterias grampositivas; sin embargo la situación terapéutica no es igual para las infecciones por enterobacterias y por bacilos gramnegativos no fermentadores. La industria farmacéutica ha visto casi agotada su capacidad de introducir nuevos fármacos antibacterianos por los altos costos de investigación y la escasa recuperación de la inversión. (2) A pesar de estos inconvenientes se han desarrollado nuevos antibióticos, por ejemplo para el tratamiento de infecciones por cepas de Staphylococcus aureus resistente a meticilina. Junto a la vancomicina y teicoplanina se ha incorporado el linezolid, antibiótico totalmente sintético confeccionado a medida para estas infecciones. Presenta un mecanismo de acción novedoso mediante el cual interfiere en la síntesis de proteínas a nivel ribosómico, e impide la incorporación del primer ARN transportador, la formilmetionina. Algunos estudios han mostrado que el linezolid es mejor que la vancomicina para el tratamiento de infecciones estafilocócicas. Actualmente se encuentran en la fase tres de investigación clínica varios fármacos antiestafilocócicos, tales como la dalbavancina, que es un glucopéptido semisintético parenteral con el mismo mecanismo de acción que la vancomicina y teicoplanina, pero con actividad bactericida (CIM 0,5 a 2 mg/l). Su característica relevante es una larga vida media que permite administrar una sola dosis semanal. La daptomicina es un lipopéptido cíclico, también bactericida, con un mecanismo único por medio del cual altera la membrana citoplasmática en presencia de concentraciones fisiológicas de catión calcio. Por ello, no presenta resistencia cruzada con los glucopéptidos. Se han publicado casos de fracaso de tratamiento en estudios en fase tres, en casos de tromboflebitis séptica y osteomielitis, por lo que debe observarse cuidadosamente su eficacia in vitro; no puede usarse para tratar neumonías, porque el surfactante pulmonar lo inactiva. El ceftobiprole es una cefalosporina de cuarta generación, semisintética, oral, con alta afinidad por la PBP 2a de las cepas de Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SAMR), pero los resultados de su empleo todavía son preliminares. (2, 3) Otro enfoque actual en el enfrentamiento a la problemática de la resistencia bacteriana viene dado por el empleo de los avances en genética. El desarrollo de nuevas herramientas moleculares de la genómica y proteómica permite conocer de forma más detallada la fisiología y estructura de las bacterias y los mecanismos de resistencia a los antibióticos. En principio, estos estudios hacen posible identificar nuevos blancos farmacológicos y diseñar antibióticos específicos para suministrar tratamientos más certeros que combatan las infecciones producidas por bacterias. Además, con estos avances es posible la identificación rápida de genes que confieren la resistencia a los antibióticos y el reconocimiento de estructuras genéticas complejas que intervienen en la diseminación de los genes que producen la multirresistencia. Sin embargo, aún estos avances no están dando los resultados que necesita con urgencia la práctica clínica. En los últimos días los medios de comunicación se han hecho eco del posible desarrollo de un revolucionario antibiótico, basado en la teixobactina como principio activo. Los primeros estudios realizados en animales de laboratorio muestran resultados prometedores, ha demostrado ser eficaz para destruir diferentes microorganismos, entre ellos estafilococos resistentes a la meticilina y Streptococcus pneumoniae. La teixobactina actúa a nivel de la pared celular de las bacterias, inhibiendo la síntesis de los peptidoglucanos que dan fortaleza a la pared celular, similar a como lo hacen los antibióticos betalactámicos, pero con la gran diferencia de que la molécula diana es un lípido, en lugar de una proteína. Adicionalmente, la teixobactina puede unirse a diferentes dianas, ninguna de las cuales es una proteína. Las resistencias de las bacterias a los antibióticos se desarrollan con más facilidad cuando el mismo actúa sobre una proteína, esta característica del mecanismo de acción de la teixobactina podría dificultar el desarrollo de resistencias. (4) Hay que esperar los resultados de los ensayos clínicos en humanos antes de lanzar las campanas al viento. Si se confirman los resultados obtenidos en animales y no se reportan efectos secundarios graves, es posible que éste sea un fármaco de punta en la lucha contra las bacterias más resistentes, pero para ello habrá que esperar hasta alrededor del año 2020, según las previsiones más optimistas. Por el momento, siguen siendo la correcta prescripción médica de los antibióticos y la educación de todos acerca del uso adecuado de los mismos, las mejores herramientas para enfrentar la creciente resistencia bacteriana
Elso Manuel Cruz Cruz
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Artículos originales

Lenny Carbonell García, Alicia Fernández Chacón, Yadira Rodríguez Ramírez, Maribel Machado
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Factores de riesgo del intento suicida en adolescentes del policlínico René Vallejo de BayamoEl suicidio, además de constituir un drama de la existencia humana, en muchos países es un problema de salud. El objetivo de esta investigación es identificar los factores de riesgo, asociados al intento suicida en adolescentes del policlínico “René Vallejo” del municipio de Bayamo en el año 2013. Se realizó un estudio de casos y controles, utilizando como universo los 43 casos que realizaron intento suicida en ese año. El grupo de casos fueron 37 adolescentes que realizaron el intento suicida y el de control, 74 adolescentes que fueron seleccionados a razón de 1:2, quedando conformado por aquellos adolescentes con características análogas a los primeros, pero que nunca intentaron suicidarse, pareados por edad, sexo y barrio. Predominó el sexo femenino, las edades de 16 a 19 años y los que cursan estudios preuniversitarios. La ideación suicida se observó en el 100 % de los casos. El antecedente familiar de depresión elevó a más de catorce veces el riesgo; las malas relaciones con los padres eleva a más de diez veces el riesgo; en los problemas de pareja a más de veinte veces; las malas relaciones con los compañeros aumenta el riesgo a más de treinta veces y el antecedente de suicidio en la familia eleva a más de cinco veces el riesgo suicida; concluyendo que los factores de riesgo con mayor asociación estadística al intento suicida fueron la ideación suicida, la ansiedad, la depresión en la familia, las malas relaciones con los padres, problemas con la pareja, las malas relaciones con los compañeros y el antecedente de suicidio consumado en la familia
Idelis Fedeslinda Arias de la Torre
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Ana Julia Lozada Pérez, Yoenny Peña García, Gleybis Almaguer Almaguer, Reina María Mancebo Romero, Idalmis Sartorio Zayas
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Aspectos clínicos y epidemiológicos asociados al síndrome coqueluchoide en niños menores de cinco añosEl coqueluche es una enfermedad altamente conta¬giosa, se transmite por las gotas de saliva que son eliminadas al toser. En la actualidad en Latinoamérica constituye un importante problema de salud pública. Se realizó un estudio observacional, descriptivo de corte transversal en el Hospital General “Aleida Fernández Chardiet” del municipio de Guines, provincia de Mayabeque, durante los años 2012 y 2013; con el objetivo de caracterizar desde el punto de vista epidemiológico y clínico a los niños menores de cinco años de edad con síndrome coqueluchoide ingresados en este centro. La muestra estuvo constituida por los 68 pacientes de estas edades que ingresaron con el diagnóstico de síndrome coqueluchoide. Los datos fueron obtenidos de la revisión de las historias clínicas y fueron procesados mediante la estadística descriptiva. Predominaron los niños del sexo masculino, con edades comprendidas entre uno y seis meses. El principal antecedente patológico fue la presencia de infección vaginal materna por Chlamydia trachomatis en el último trimestre del embarazo (presente en el 61,70 % de los casos); la mayoría no tuvo lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida. Las manifestaciones más frecuentes fueron los accesos de tos quintosa, rubicundez y los vómitos postusígenos. El medicamento más utilizado en el tratamiento fue la azitromicina (91,2 %)
Aroldo Hoyos Fernández, Lisbet Suárez Santana, Mercedes Silva Rojas, Mirelquis González Peña
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Bertha Nieves Domínguez Fernández, Rebeca Guevara González, Yoenny Peña García, Dolys Suárez Padilla, Aníbal Zarzabal García
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Esperanza Mercedes Díaz Rodríguez, Yadira de las Mercedes Rivero Hernánde, Enrique Tauler Villafruela, Vivian Vicet Isaac, Alina Velázquez Amador
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Comunicaciones breves

Yoenny Peña García, Dania Carralero Almaguer, Frank Álvarez Carralero
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Karelia Castro Figueredo, María Caridad Figueredo Pérez, María Valentina Betancourt Alonso
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Presentaciones de casos

Jesús Ramón León Polanco, Tereza Rodríguez Feliz, Ángel Franco Yee
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Enrique Pérez Figueredo, Víctor Chávez Guerra, Erótida Pérez Figueredo
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Cartas al editor

A propósito del artículo: Leptospirosis en el entorno actualSeñor editor: Deseamos llamar la atención sobre el artículo “Leptospirosis en el entorno actual”, publicado en la revista Electrónica “Dr. Zoilo E. Marinello Vidaurreta” en el año 2014, volumen 39 (12), debido a que la leptospirosis continúa teniendo importante impacto en el ámbito social y laboral. La incidencia mundial de la leptospirosis todavía se desconoce, especialmente por el subregistro, las dificultades para el diagnóstico a consecuencia de las diversas formas de presentación, la confusión con otras enfermedades febriles o icterohemorrágicas, el uso de herramientas diagnósticas de distinta sensibilidad y especificidad y al desconocimiento de la entidad por parte del personal de salud. (1) La leptospirosis, hasta su identificación por Weil en 1886, era confundida dentro del grupo de las enfermedades febriles, productoras de ictericia. Los agentes causales de la leptospirosis, microorganismos del genero leptospira, son gérmenes filiformes de 6 a 15 micrómetros de longitud, espirales estrechos a todo lo largo de su cuerpo. La transmisión al hombre tiene lugar por contacto directo con la sangre, la orina, los tejidos y órganos infestados de los animales, o bien por exposición a un ambiente contaminado por leptospira. En las edades infanto-juveniles las manifestaciones clínicas están definidas por fiebre, cefalea, vómitos y diarrea. (2) Un tratamiento integral al paciente por parte de los Médicos de Familia, en el que se garantice el diagnóstico y tratamiento oportunos, resultan elementos esenciales para reducir la mortalidad por esta causa. Para ello es importante la calidad de la información recogida por el médico de asistencia, que el interrogatorio sea detallado, que incluya los aspectos epidemiológicos, junto con una exploración minuciosa al examen físico, lo que de forma sumatoria puede contribuir al diagnóstico. La indicación de estudios de laboratorio específicos en el momento oportuno permitirá corroborar el pensamiento médico, contribuir al diagnóstico diferencial de cualquier cuadro febril infeccioso agudo y, sobre todo, proteger la vida del enfermo. (3) Por ello consideramos pertinente el artículo “Leptospirosis en el entorno actual”, el cual convoca a todos los médicos y profesionales de la salud a intervenir en la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento eficaz de la leptospirosis, con el objetivo de la detección adecuada de esta enfermedad; el evaluar globalmente el cuadro clínico, los reportes de laboratorio y los antecedentes del entorno de los pacientes permite establecer una terapéutica específica adecuada en apoyo del individuo y de la sociedad, dado que la identificación de pacientes con leptospirosis es muy importante, debido a los daños que ocasiona desde el punto de vista económico y social, pues ésta constituye la enfermedad zoonótica de mayor impacto en salud pública, que requiere de la prevención, encaminada fundamentalmente a la protección adecuada en aquellas personas permanentemente expuestas al riesgo, lo que incluye la vacunación.
Manuel de Jesús Morales Mayo, María de la Caridad Casanova Moreno
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