José Martí y la ciencia

José Suárez Lezcano

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Resumen

Nuestro José Martí, ejemplo de una formación humanística integral, escribió en una carta a María Mantilla:”Donde yo encuentro poesía mayor es en los libros de ciencia…”
Martí vio la ciencia como un fenómeno social y consideró que el desarrollo científico técnico debía estar en función de la satisfacción de las necesidades de las grandes mayorías. Su sistemática voluntad  de cultivarse, de tratar de entender al mundo y no sólo de vivirlo, de razonarlo, fue el motor principal que llevaría a Martí a hacerse de una cultura científica y técnica poco común entre los hombres de su época.
También el hecho de vivir durante muchos años en los Estados Unidos le permitió analizar con  profundidad y realismo la sociedad de la época, y por tanto llegó a tener una visión muy avanzada de la relación hombre – naturaleza - sociedad, llegando a convertirse en un gran divulgador de los avances de la ciencia y la técnica de aquella época.
La originalidad del periodismo de nuevo tipo que inicia José Martí como vehículo para la divulgación científico - técnica encuentra una de sus más altas expresiones en la revista “La América”. Esta publicación había comenzado en abril de 1882, en Nueva York, bajo la dirección de Rafael de Castro Palomino, quien solicita la colaboración del poeta. A partir del mes de marzo de 1883, el Maestro redacta “La América” en su totalidad, desde los titulares hasta los artículos ensayísticos.
Martí caracteriza “La América” como “periódico útil”, pues se dedicó a divulgar los adelantos de la industria, comercio y agricultura de los productores de la América del Norte, y en el avisador prudente de los compradores de la América del Sur.
Este carácter de la publicación permite a José Martí tratar desde las páginas de “La América” los recientes descubrimientos científicos, la reseña detallada de las exposiciones que exhibían los últimos logros de la técnica, así como el comentario de libros nuevos y la reflexión sobre importantes aspectos de las relaciones económicas que trataban de imponer los Estados Unidos a nuestra América. Especial énfasis pone en subrayar la necesidad de la formación científica como soporte esencial de la educación en nuestros pueblos.
En sus apuntes, Martí destaca la necesidad de libertad del hombre para hacer ciencia cuando precisa que…”El siglo XVIII fundó la Libertad; el siglo XIX fundará la Ciencia, así no se ha roto el orden natural y la Ciencia vino después de la Libertad, que es madre de todo. Los hombres parecen estatuas de oro que juegan con fango, tienen celos uno de otros, y con el ruido que hacen sus querellas, no se oyen las voces pacíficas del ejército de sabios…”, o sea, solo en la paz, hija de la libertad, se puede hacer ciencia prudente. Así llegaba Martí a la ciencia, a través de la libertad como amante y luchador que era por alcanzarla en su América a la que dedicaba su obra señalando su camino.




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