El Che - más que médico

Natalia I. Osorio Curbelo

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Resumen

Revolucionario, dirigente político, comandante guerrillero, intelectual y médico.  Uno de los íconos del siglo XX.  Nació en Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928.
En 1938, con apenas 10 años, el padre le enseñó a jugar Ajedrez en el transcurso del año, deporte que no dejaría de practicar nunca más y lo estudiaría por siempre.
En 1939 supo de la existencia de Cuba, pues teniendo 11 años, cuando vivía en Alta Gracia, en Buenos Aires se desarrollaba la VII Olimpiada de Ajedrez y el más conocido de los ajedrecistas cubanos José Raúl Capablanca, obtuvo la medalla de Oro en el primer tablero, convirtiéndose en noticia mundial.
La gran pasión por el juego ciencia  se puso de manifiesto durante toda su vida, jugó Ajedrez cuando estaba viajando en un avión, cuando  estuvo detenido en alguna estación policial o, simplemente, a las tres de la madrugada recibía una delegación mexicana para jugar una partida después de conversar sobre los temas generales comunes.
Ernesto Guevara, eternamente Che, revolucionario integral y multifacético, sintió gran afición por los deportes y aunque por lo general se le cita como amante del ajedrez y el fútbol, también, desde niño, practicó con derroche de coraje y voluntad otros no tan divulgados. A sus prácticas deportivas también se entregó con la voluntad, coraje y pasión que lo caracterizaron a lo largo de su vida.
Luego del triunfo de la Revolución cubana, en la que ganó  los grados de Comandante, hubo  un deporte priorizado  en la vida del Che: el Ajedrez.  Dos veces ganó en los campeonatos patrocinados por el Ministerio de Industria, que él presidía,  y participó, además, en los Torneos del INDER donde ascendió, por los resultados alcanzados, a la primera categoría.
Se enfrentó en partidas simultáneas a varios de los mejores jugadores de esos días, entre ellos los grandes maestros soviéticos Victor Korchnoi y Mijail Tal y el argentino Miguel Najdorf, dándose el gusto de vencer al maestro nacional cubano Rogelio Ortega.
El encuentro  con su compatriota Najdorf en 1962 representaba  para el Ché su segundo duelo con el Gran Maestro.  Guevara,  joven desconocido en 1949,  había hecho tablas en Mar del Plata y  ahora ya convertido en Comandante y famoso, el tope  volvió a quedar sin vencedores.
En 1960 el apoyo del Che fue decisivo para que la delegación cubana pudiera participar en la XIV Olimpiada Mundial de Ajedrez de Leipzig, en la República Democrática Alemana, que se desarrollaba ese año.
En Octubre de 1961, durante la Crisis de Octubre, fue trasladado a Pinar del Rió, en la cueva de los Portales, donde radicaba su puesto de mando. En una ocasión le dijo a uno de los oficiales: Ve a La Habana y trae seis juegos de Ajedrez de madera que no sabemos cuánto va a durar la guerra.
El Che fue el principal  impulsor de la práctica del ajedrez en Cuba. Influyó en su masividad y muy especialmente en que los niños lo conocieran y practicaran. Fue factor determinante en el éxito de los torneos “Capablanca In Memoriam”, del cual fue precursor y un asiduo asistente a rondas del certamen, donde paralelamente solía efectuar partidas con conocedores y oficiales del Torneo.
La Federación Cubana de Ajedrez hizo especial reconocimiento al decisivo aporte del Che en el desarrollo de este deporte, al referir que Ernesto Guevara “no solo fue un constructor de la Primera Revolución Socialista de América, sino que, además, “su presencia constituyó un aliciente de inocultable valor para el naciente movimiento deportivo cubano”.




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